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Lunes de Familia

Peligrosa indiferencia

El ser humano busca la felicidad porque hemos sido creados para ser felices. Los bienes materiales alimentan la ilusión de seguridad y bienestar, dando lugar a un apego que nos lleva a verlos, más que como un medio, como un fin, generando una sensación de miedo a perder lo acumulado y robándonos del corazón esa compasión ante la situación de los demás.

La indiferencia es peligrosa porque cierra el corazón y nos hace olvidar que lo que realmente vale no caduca ni se compra: el amor, la fe, la familia, la esperanza.

Tener en abundancia es un riesgo si con ello no glorificamos a Dios. Practiquemos el desapego y seamos generosos. Si tenemos poco no envidiemos y confiemos en la providencia divina; y si tenemos mucho, compartamos. Esforcémonos por ser ricos en lo que de verdad importa: amor y misericordia, para así acumular tesoros en el Cielo.

Como padres de familia estamos llamados a enseñar que el dinero, la casa o los logros son medios, nunca el fin. Enseñemos a nuestros hijos a ser agradecidos:  reconociendo las bendiciones que recibimos cada día y compartiendo lo que tenemos con alguien que realmente lo necesite; visitando y acompañando a un enfermo o a los abuelos que a veces están solos, resaltando el valor de su presencia más que las cosas materiales; limitando el consumo, mostrándoles que no necesitan lo más nuevo o costoso; organizando fiestas sencillas, demostrando que la alegría no depende del dinero. Seamos nosotros ejemplo de desprendimiento.

No es malo tener; el problema comienza cuando lo que tenemos nos ata, nos hace egoístas o nos roba la mirada hacia los demás. La verdadera herencia que podemos dejar a nuestros hijos es un corazón sensible, generoso y capaz de poner a Dios en el centro. Solo así las riquezas se transforman en instrumento de amor y servicio, en camino de santidad.

Cuidemos de no caer en la peligrosa indiferencia. Que nuestros bienes, grandes o pequeños, sean ocasión para servir, agradecer y construir tesoros en el cielo, donde está la riqueza que nunca se pierde.

Departamento de Familia