Artículos

Amar es decidir quedarse

Muchas veces queremos huir cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles, como, por ejemplo, aceptar al otro con sus defectos y errores; permanecer a su lado cuando no está de buen ánimo o se siente triste; o cuando sentimos que no estamos recibiendo lo que creemos merecer. En fin, son muchos momentos que nos duelen y cuestan sobrellevar.

Es fácil estar con el otro cuando todo va bien, cuando sentimos bonito o cuando recibimos cariño. Pero el amor verdadero duele. Amar es decidir quedarse al lado del otro cuando está pasando un mal momento; es perdonar, darse una oportunidad, cuidar, y también rezar con fuerza por esa persona, sin escapar y sin rendirse.

Solo la presencia de Dios hace posible este amor. Solo un corazón iluminado por Él es capaz de quedarse, incluso cuando el otro no lo merece. Así es el amor verdadero.

Y, desde el otro lado, ¿qué nos queda? Responder con gratitud: con la vida, con obras, con una entrega sincera y sacrificada.

Ninguna dificultad o sufrimiento debería debilitar la convicción de que Dios es amor. Todo lo que Él hace o permite es, en última instancia, para un bien mayor; es expresión de su amor inmenso e incondicional.

Jesús amó tanto al mundo —te amó tanto, me amó tanto— que entregó su vida. Y lo que nos pide es amar como Él amó.

Por eso, ahora estamos llamados a dar, a entregarnos, a amar… incluso cuando cuesta, incluso cuando duele. Porque el verdadero amor es dar, y seguir dando hasta que duela.

Departamento de Familia