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Fuimos rescatados del pecado a gran precio. Jesús tuvo que padecer la pasión, muerte, y luego resucitar. Fue Cristo mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien dio su vida por nosotros; de tal manera que nuestra vida tiene un valor enorme.

A la luz de la Pascua, nuestra vida, necesariamente debe dar otro giro. El Padre Schwizer dice que: “No somos cristianos por el hecho de creer en la cruz, en el sufrimiento y en la muerte. Somos cristianos porque creemos en la resurrección, en la liberación, en la vida y en la alegría. En el fondo de nuestro corazón, hemos de tener la seguridad de que toda prueba se transforma en gracia; toda tristeza en alegría, toda muerte en resurrección”.

Estemos convencidos de que no habrá un solo momento de nuestra vida, en que no esté presente el gran regocijo de la Pascua. El verdadero cristiano, no puede vivir dejando a un lado la alegría.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

Saludos,

Departamento de Familia