Una pregunta que no debemos ignorar: ¿A qué le temes? Aunque muchas veces no lo decimos, todos experimentamos temor: miedo a que no nos quieran, a equivocarnos, a perder lo que amamos, a no alcanzar nuestros sueños, incluso miedo a morir. En fin, son innumerables las situaciones que despiertan temor en nuestro corazón.
Los apóstoles también tuvieron miedo. Después de la muerte de Jesús se encerraron por temor. Pero llegó Pentecostés, y todo cambió. Salieron al mundo con valentía; recibieron al Espíritu Santo y, con Él, la fuerza que viene de Dios.
El Espíritu Santo irrumpió en sus corazones y los llenó del fuego del amor de Dios. Ahora todo tiene sentido para ellos: todo lo que vivieron con Jesús, sus palabras, gestos y aquellas acciones que antes no comprendían, de pronto las vieron con claridad. Todo ese miedo se hizo pequeño al lado de la valentía que el Espíritu infundió en ellos.
Hoy, el Espíritu Santo también quiere entrar en nuestra vida y transformar todos esos miedos en valentía. Nos regala el don de sabiduría, para que seamos capaces de ver con los ojos de Dios y descubrir lo que realmente vale. El don del entendimiento, para comprender mejor lo que Dios hace y seguir adelante, incluso cuando no lo veamos todo claro. El don de consejo, para saber elegir bien, y tomar decisiones que nos den paz. El don de fortaleza, que nos hace mantenernos firmes en la verdad y en lo que está correcto, aunque nos cueste. El don de ciencia, que nos enseña a descubrir a Dios en todo y a vivir con la confianza de que nunca estamos solos. El don de piedad, que nos hace sabernos amados y nos impulsa a acercarnos a Dios con confianza, sin miedo a fallarle. El don de temor de Dios, que no es miedo, sino un amor reverente, que hace crecer en nosotros el deseo de no ofender a un Dios que nos ama con locura.
Nosotros también podemos vivir nuestro Pentecostés si abrimos las puertas de nuestro corazón. Ser valiente no es no tener miedo. Ser valiente es permitir que Dios sea más grande que nuestro miedo. Y eso puede comenzar hoy… si tú lo decides.
Departamento de Familia