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El mejor proyecto que podemos tener, es nuestra familia: papá, mamá e hijos. Y una vez que lo tenemos, hay que ponerlo en marcha. Siempre hay que alimentarlo. Para los esposos: nunca puede faltar un “te amo”, cada día. Si no se ha acostumbrado a decirlo, comience hoy.

En una semana, ya no se olvidará de mencionarlo nunca. Pero al amor, hay que alimentarlo. No podemos olvidarnos de que, en el matrimonio, lo más importante son los esposos: papá y mamá. ¿Los hijos? …, desde luego; pero hay que alimentar el fuego del amor en el matrimonio, que lo constituyen él y ella.

Y luego, volcarnos a los hijos. Engreírlos; jugar mucho con ellos; conversar; corregirlos, pero sin insultos ni golpes; consolarlos, y alegrarse con sus triunfos y logros. Que ellos tengan el pleno convencimiento de que, cuando necesiten de alguien que los pueda ayudar, su padre y su madre van a estar allí, animándolos; poniendo el hombro cuando lloren o tengan un fracaso. No hay nada que llene más al ser humano, que la familia.

Cuídela; aliméntela con actos de amor; rece cada día por los miembros de su hogar; esfuércese. No hay mejor ejemplo para un hijo, que ver a su padre y a su madre esforzándose por lograr algo, aunque en el intento, no les vaya tan bien.

Medite estas estrofas… Llévelas a su vida.

Saludos,

Departamento de Familia