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Tenemos dos parciales. Deberíamos preguntarnos: ¿Y cómo van nuestros hijos en sus calificaciones? ¿Qué problemas tienen? ¿Realmente no entienden la materia, o es un descuido por falta de estudio y aplicación? Si están bien, hay que felicitarlos y animarlos para que sigan adelante, sin estancarse, porque el que se queda, retrocede.

Si nuestros hijos tienen dificultades, acerquémonos a conversar con el profesor con el que tienen ese problema específico, para que nos dé pautas sobre lo que tenemos que reforzar. No esperemos hasta el último trimestre, cuando hay muy poco que hacer, porque quizá, está ya quedado para supletorio.

Los maestros tienen una amplia apertura para atender a los padres de familia, que están preocupados por las calificaciones de nuestros alumnos, y los pueden atender, todos los días. Hay que sacar la cita, y ya está.

Cuidemos mucho las tareas y las lecciones. Tienen un gran porcentaje en el promedio, y deben efectuárselas en la casa, donde nosotros deberíamos controlar sus actividades. A los hijos, hay que recordarles a cada momento, mientras están en el hogar, si ya terminaron sus deberes; si ya estudiaron sus lecciones; si tienen listos los materiales que deben llevar para el día siguiente.

No los dejemos solos. En las notas de los parciales y exámenes, los padres de familia tienen una misión especial: animarlos constantemente, ayudándolos cuando necesitan que alguien les dé una mano, porque no entienden determinada tarea.

Nuestros hijos,… nos esperan.

Saludos,  

Departamento de Familia