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Cuando uno escoge una profesión como la Medicina, lo hace para curar. Si acaso no lo puede lograr, ayudará a que se mitigue el dolor. Y si no puede curar ni aliviar el dolor –porque la enfermedad es terminal-, debe consolar a su paciente.

Los médicos se comprometen a cumplir con esta misión. Son perversas, por lo tanto, todas las intervenciones que eliminen a los seres humanos, sea al inicio de la vida (aborto), como al final de la misma (eutanasia).

De cualquier manera en que se realicen estos actos criminales, dejan claro que las manos que causan la muerte de seres humanos inocentes, son las responsables directas de estos homicidios.

Enseñemos a nuestros hijos a respetar el derecho a la vida del ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural. Mucho más, si deciden seguir la noble Carrera de la Medicina.

En los actuales momentos, hacen falta muchos profesionales de la salud, que curen, alivien o consuelen a sus pacientes. Que sus hijos, si deciden tomar esta profesión, lo hagan respetando el derecho a la vida de todo ser humano, desde su concepción.

Saludos,

Departamento de Familia