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Lo importante en nuestro caminar por la vida, no son los pasos que damos, sino las huellas que dejamos. Y si esas huellas las imprimimos, en el corazón de nuestros hijos, trascenderán, con un valor inimaginable.

Preguntémonos: ¿Cómo hemos sabido aprovechar el tiempo, durante esta pandemia, para estar más cerca de nuestros hijos, no sólo físicamente, sino con un trato constante, permanente, de verdaderos amigos? ¿Hemos perdido la paciencia, con frecuencia, o hemos sabido respirar profundamente, contar hasta 20, y pensar, antes de reprenderlos por alguna actuación de ellos, que nos parece que no ha sido la correcta? Durante este tiempo, ¿hemos ayudado a nuestra esposa e hijos, en las actividades de la casa, en sus clases, ordenando y dándole el mejor ambiente a nuestro hogar, para que sea luminoso y alegre? El trato con el Señor, ¿ha sido cercano, dándole ejemplo a nuestra familia, con nuestra actitud de piedad hacia a Él, y hacia su Madre, la Virgen?

Que este día, dedicado a los papás, sea un tiempo de alegría, regocijo y armonía dentro de la familia, y que nos planteemos propósitos concretos para hacer felices a quienes nos rodean. Que seamos recíprocos con el trato que recibimos de nuestra esposa e hijos.

¡Feliz día del Padre!

Saludos,

Departamento de Familia