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Va creciendo el botón, se va abriendo y…, estamos ante una linda rosa. Siempre se la ha llamado, la reina de las flores. La encontramos de muchos colores, y de fragancias parecidas.

Pero en el jardín hay que regarla, porque si no lo hacemos, se va marchitando.

Nosotros, los esposos, debemos mirarnos siempre en las rosas, como si fueran un espejo; y no dejar que el amor se consuma…, que la rosa muera.

Y esto se logra, esparciendo agua sobre la rosa, todos los días. Algunas veces nos levantaremos con ganas de regarla con un balde; otras, con un gotero. Pero sea con balde, o con gotero, hay que rociar la rosa, todos los días.

Los pequeños detalles, constituyen el balde o el gotero con agua, que alimentan a la rosa. No los vamos a nombrar, porque cada familia tiene características diferentes, y los esposos conocen, lo que les alegra la vida a las esposas.

Entonces…, repasemos: Balde o gotero (pequeños detalles); rosa (amor); frecuencia de riego (todos los días). No deje que la rosa duerma; vivamos siempre…, el despertar de la rosa.

Saludos,

Departamento de Familia