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La Logoterapia nos enseña que el interés principal de la vida no es lograr placer, o evitar el dolor, sino encontrar un sentido a la vida. Esta es la principal razón por la cual el ser humano está dispuesto, incluso, a sufrir. En el dolor podemos encontrar un sentido de servicio a los demás, y una unión con el Señor.

Contaba un autor que, en Lourdes, fue testigo de una curación milagrosa de una persona. Pero no fue la curación de ese enfermo lo que le produjo una profunda impresión, sino la de los enfermos que se iban de Lourdes sin estar curados. Se hubiera podido suponer, que se iban con una gran decepción…, pero no; para ellos, la curación milagrosa de algunos, les hacía entender que el sufrimiento que padecían no era un destino fatal: “Si Dios puede curarnos, debe tener un motivo para no hacerlo”. Un motivo, es decir ¡un sentido!, y el sentido…, consuela.

Cuando hablan de eutanasia, dicen que es la “buena muerte”, pero eso es un disfraz, porque la buena muerte es estar rodeado de los tuyos, en tu casa, agarrado a una mano. “Me cuesta admitir que otro venga a decir que la manera de ser compasivo, es acabar con su vida”, dijo un experto en cuidados paliativos.

“Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable; siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, es decir, darle sentido al sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento; nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento” (Víktor Frankl).

Saludos,

Departamento de Familia