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Desde la mañana hasta la noche, hoy debe ser un día especial en el que festejemos a todas nuestras mamás. Hoy es el día de las reuniones, de las visitas, de compartir, de alegrías y recuerdos.  

Hoy la festejamos de una manera especial, aunque permanentemente debemos estar pendientes de ellas. De si hay felicidad en su corazón. De si están bien atendidas. De la salud, de sus anhelos, de sus preocupaciones también.   

Madres… siempre pendientes de nosotros. Desde que éramos pequeños. La etapa de la escuela, los juegos en el parque, las fiestas con globos y serpentinas. Siempre con una sonrisa en sus labios aunque estaban enfermas; dispuestas a pasar una mala noche si nos encontrábamos indispuestos.  

Dicen que la etapa de la juventud es la más difícil, pero ellas están preparadas. Dispuestas a salir un fin de semana para recoger a sus hijos que han salido tarde de una reunión. A consolarlos  si rompieron con un enamorado o enamorada. Preparando todo lo necesario para las fiestas especiales que no terminarán con la boda de él o de ella, porque después vendrán los nietos.   

Y se convertirán en las mamás de las mamás y de los papás. Con más experiencia, dibujando algunas canas, una que otra arruga, pero siempre con los brazos extendidos para darles todo el amor a sus nietos.   

¡Feliz día madres queridas! Que nunca cambien. Que siempre estén a nuestro lado animándonos, confortándonos, consolándonos. Pero que –también- reciban siempre de nosotros el cariño, respeto, preocupación y gratitud que se merecen.     

Saludos,     

Departamento de Familia