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Un objetivo para este año 2017, debería ser preocuparnos por la evangelización de las personas que aún no conocen a Jesús. Que emprendamos una gran catequesis por todo nuestro alrededor, comenzando por quienes nos ayudan en las múltiples tareas de la casa.   

Y qué bueno sería que los primeros catequistas fueran nuestros propios hijos. Que eduquen en  la doctrina cristiana a los hijos de quienes están a nuestro servicio. Que les enseñen a santiguarse. A rezar el Padre Nuestro, el Avemaría… Que los ayuden a prepararse  para recibir los sacramentos. 

Tienen folletos, libros, conocimientos religiosos que los han aprendido de nosotros y de sus maestros del colegio. Es decir, están preparados para brindar nociones básicas de formación a quienes las necesitan. 

Dedicar un tiempo los fines de semana, ayuda a que esa obra de misericordia espiritual que nos dice que hay que enseñar al que no sabe, se cumpla correctamente. Y cuando la enseñanza es nada menos que para llevar al mismo Señor a las almas de quienes los escuchan, adquiere mayor trascendencia. 

Que nuestros hijos perciban la gran responsabilidad de sentirse elegidos por Dios para cumplir esa gran empresa de hacer que los demás encuentren a Cristo, lo traten, y lo amen. 

Saludos,

Departamento de Familia