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Las mamás son admirablemente fuertes. Y es que constantemente ejercitan en sus vidas la responsabilidad y el amor. Es un ejemplo que dan a sus hijos, producto de la naturaleza que Dios les regaló.

Las mamás, por su sensibilidad especial, viven las emociones con más intensidad; y las preocupaciones, ante los percances que presenta la vida, las sufren más, pero las soportan mejor. Esto nos podemos dar cuenta en nuestro hogar. No necesitamos salir a realizar encuestas, ni entrevistas a otras mujeres.

Francisco de Paula Cardona dice al respecto: “Se considera que una persona es fuerte, que vive la virtud de la Fortaleza, cuando en situaciones que puedan atentar contra su propia persona, resiste las influencias perjudiciales, soporta todas las molestias que encuentra y se entrega con valentía para vencer las dificultades y para acometer empresas grandes”.

¿No observa usted esas cualidades en su cónyuge? Ya sea en el trabajo en la casa, o en alguna institución, la mamá termina una actividad, y está realizando otra. A ella se dirigen sus hijos y su marido, cuando necesitan que les ayude a resolver algún problema material o de otra índole.

Un ejemplo de fortaleza extraordinaria es el que la Virgen María nos dejó, al soportar la Pasión y Muerte de su Hijo. Fuerte entre todas las fuertes. Y es mujer. Y es madre. Nuestra consideración y reconocimiento… a todas ustedes.

Saludos,                                                                                  

Departamento de Familia