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“Que tu vida no sea una vida estéril. –Sé útil. –Deja poso. –Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. –Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”.

Qué gran lección de vida para todos nosotros, especialmente para nuestros hijos. La frase es de San Josemaría, y aparece en el primer punto de su libro, Camino. Valdría la pena que los más jóvenes, pudieran escucharla y leerla.

Nuestros hijos tienen que transformar el mundo. Cada uno, con la misión que Dios le ha encargado, de acuerdo con los talentos otorgados. Y a todos les pide entrega. No los ayuda en nada, que les demos todo lo que desean, sino que reciban lo que estrictamente necesitan, para satisfacer sus necesidades. Así aprenderán a no derrochar, y a ser solidarios con los demás.

¿Y si vienen las dificultades? Otra vez traemos un pensamiento de San Josemaría: Crécete ante los obstáculos. La gracia del Señor no te ha de faltar: pasarás a través de los montes.

Enseñémosles que lo importante en la vida no son los pasos que damos, sino las huellas que dejamos.

Saludos,

Departamento de Familia