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Es importante que todos los católicos estemos enterados de lo que significó para el mundo, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). 

Más de un millón de personas estuvieron representando a decenas de países; no sólo jóvenes, sino hombres y mujeres de todas las edades, que vivieron  este encuentro con el Papa Francisco, quien dejó muchos mensajes, entre ellos, vivir la misericordia con el hermano necesitado.

Si usted no pudo seguir paso a paso los detalles de este evento, le recomendamos que revise en las páginas especializadas (especialmente Aciprensa), lo que nos dejó esta Jornada cargada de solidaridad y esperanza, dos virtudes que fueron mencionadas constantemente por el Papa Francisco, en este encuentro mundial en Cracovia.

En la Homilía de la Santa Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, expresó al finalizar la misma: “Fiaros del recuerdo de Dios: su memoria no es un «disco duro» que registra y almacena todos nuestros datos, sino un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal. Procuremos también nosotros ahora imitar la memoria fiel de Dios y custodiar el bien que hemos recibido en estos días. En silencio, hagamos memoria de este encuentro, custodiemos el recuerdo de la presencia de Dios y de su Palabra, reavivemos en nosotros la voz de Jesús que nos llama por nuestro nombre. Así pues, recemos en silencio, recordando, dando gracias al Señor que nos ha traído aquí y ha querido encontrarnos”.

A lo lejos, preguntémonos: ¿cómo estamos viviendo las Obras de Misericordia, en un año dedicado precisamente a ponerlas en práctica? ¿Somos conscientes de que nuestro prójimo está con las manos suplicantes, pidiéndonos una limosna de comprensión, afecto, y también de generosidad?

Que saquemos propósitos firmes de esta JMJ, aunque no estuvimos presentes mientras se realizó, y de la que se sacaron propósitos firmes y llenos de caridad, entusiasmo y  responsabilidad social.


Saludos,


Departamento de Familia