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¿Cómo serían las tardes de Nazaret? El sol comenzaba a ocultarse, y la jornada, que había sido de mucho trabajo, terminaba. Jesús, María y José. Los tres en la casa, hablando de cómo les fue en el día. Allí estaban una mesa y algunas sillas, que esperaban entregar muy pronto, a los clientes que las habían encargado.

María y José saldrían a pasear por el pueblo, tomados de la mano. Sonriendo y respirando el aire puro. Recordando los buenos momentos del pasado, y hablando de Jesús. De niño, sobre sus travesuras y juegos, al lado de sus amiguitos. De adolescente, de la forma en que ayudaba en el taller de carpintería. Y de adulto, sobre sus planes, que sin duda alguna les habría contado, acerca de su vida pública.

La noche, para descansar y tomar fuerzas para el otro día. María, recordaría antes de dormir, sus actividades: lavando la ropa, limpiando el piso, yendo a recoger agua del pozo más cercano, para sus tareas cotidianas, y cómo había ayudado a la amiga, que le contaba sobre sus penas e incertidumbres.

Un hogar normal. Como todos los que existen en el mundo. Con el ingrediente de la alegría, que es una consecuencia de vivir las demás virtudes. Es bueno pensar en el hogar de Nazaret. Y cuando estemos orando, imaginar en cómo reaccionaría la Sagrada Familia, ante determinada circunstancia que nos ha tocado vivir.

Cuando estemos cansados y agobiados, porque hubo un problema en la familia, recurramos a Jesús, María y José. Y saldremos satisfechos, de haber pedido luces en la oscuridad por la que estamos atravesando.

Ojalá que nuestras tardes sean…, como las de la Familia de Nazaret.

Saludos,

Departamento de Familia