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Miles de líneas…, millones de líneas. Es Dios quien escribe, y nosotros somos esas líneas. Él nos ha creado, y aunque nuestro padre y nuestra madre aportaron con su carga genética, quien infunde el alma es el Señor.

Pues bien…, lo que a nosotros nos toca, es mantener esa línea recta, aunque algunas veces se baje, y otras se suba. A Dios le urge escribir. Necesita escribir sus designios, para que toda la humanidad los lea.

Por otro lado, el demonio nos busca para devorarnos, como un león rugiente…, quiere borrar esas líneas; no le interesa en lo absoluto, que se lea el mensaje, que el Señor está dando a cada instante.

Entonces, a nosotros nos corresponde, actuar. No dejemos que esa línea sea borrada. Digámosle a nuestro Padre, que nos ayude a cumplir el camino que nos ha trazado desde la eternidad, porque antes de formar el mundo, ya había pensado en nosotros.

Ahora, que nos toca contemplar el ataque feroz contra los niños, seamos esas líneas que Dios necesita, para escribir las estrategias a seguir, en esta lucha que durará toda nuestra vida.

No dejemos que nuestra línea se entrecorte, o se mueva. Él quiere escribir…, una linda historia para la humanidad.

Saludos,

Departamento de Familia