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El miércoles se realizará la Ceremonia de Incorporación de la XVI. Hoy fueron los ensayos. La meta, está cumplida, y se nota que hay sentimientos encontrados. Parecería que todos anhelaban que culmine rápidamente este año lectivo, para comenzar la etapa universitaria.

Pero no es así. Conversando con ellos y mirando sus ojos, nos damos cuenta que muchos se aferran todavía al Colegio que los vio crecer.

Y no puede ser de otra manera. Algunos, durante 12 años; otros por menos tiempo; pero unos y otros salen del Torremar amándolo; queriendo a su colegio con todo el cariño que un estudiante puede expresar por el lugar donde aprendieron tanto; donde disfrutaron tanto; donde convivieron con sus compañeros tanto; donde se rieron tanto; donde fueron tan solidarios con quienes sufrieron.

Todos recordaremos esta Promoción. Cuántos logros académicos, culturales, deportivos –y otros más-, consiguieron mientras permanecieron en el plantel. Cuántas satisfacciones. Y junto a ellas, el esfuerzo que significó competir en las diferentes actividades en que intervinieron.

Chompas con el número XVI junto a los nombres o apodos bordados en ellas, que los identificarán siempre. Allí están los cantantes, los oradores, los imitadores, los cuenteros, los artistas, los estudiosos, los deportistas, los que llevaban la alegría y el buen humor en todo lo que hacían,…

Pero todo esto no se perderá cuando se vayan. Los recuerdos quedarán grabados en las aulas, corredores, patios,… y en la mente de quienes los conocimos y los apreciamos de veras. Aún cuando en determinado momento perdieran la calma y se les saliera un grito destemplado, o un reclamo por algo que les pareció injusto.

Que apliquen en su vida, aquello que escribió San Josemaría en el punto 1 de su libro “Camino”: “Que tu vida no sea una vida estéril. –Sé útil. –Deja poso. –Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. –Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón”.

Saludos,

Departamento de Familia