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Sí, los Profesores de nuestro Colegio. Los tenemos altos, de mediana estatura y bajos; de diferentes nacionalidades; blancos y trigueños; gordos y delgados; dando las clases en voz alta o con voz modulada; algunos moviéndose más por la clase, otros caminando poco; extrovertidos e introvertidos; con muchos años en el Colegio, o con menos tiempo de permanencia en nuestro plantel.

Pero hay una cualidad que es común a todos: el esfuerzo…, por santificar su labor diaria, preocupándose porque esté bien realizada; por terminar de la mejor manera sus clases; por sembrar en nuestros alumnos conocimientos académicos, sin dejar de lado la trascendencia espiritual con la que hemos sido creados…

Al profesor del Torremar se lo ve siempre atento, acogedor, respetuoso, sereno aún en las dificultades, alegre; buscando superarse permanentemente; con actitud optimista; escuchando a sus alumnos; con pasión por la enseñanza.

Uno estrecha la mano de un Profesor del Colegio, y encuentra a un amigo: que lo escucha, que lo mira a los ojos, que asume la preocupación de los padres, cuando su hijo no está atravesando por un buen momento.

También tiene defectos, pero lucha por superarlos, sabiendo que tiene en el Oratorio –remanso de paz- la presencia real de Nuestro Señor, que lo espera en el Sagrario, para brindarle toda Su ayuda.

Los Profesores…, mis amigos…, mis Maestros.

Saludos,

Departamento de Familia