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Con esta frase, la juventud de hoy quiere justificar ciertas actitudes, ideas y comportamientos, que para nosotros los adultos -padres y educadores- no parecen que sean las mejores. Y nos preguntamos si quizá ellos tienen razón, y nosotros estamos atrasados y con ideas anticuadas.

Hasta cierto punto es así;  pero también es verdad que hay muchos valores que no cambian con el tiempo: lo que estaba mal en el siglo pasado, tampoco es correcto hoy; las virtudes humanas siguen siendo las mismas; la honestidad, el amor, el pudor, aún están vigentes e intactos, y hay que enseñarles a los jóvenes a vivirlos a plenitud; la obediencia a los padres y a las autoridades son principios que no han cambiado.

Debemos educar a nuestros hijos en lo que está bien y no en lo que está de moda; en la exigencia y no en la permisividad;  en el amor a Dios y no en falsas ideologías.

Saludos,

Departamento de Familia