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¿Cómo olvidarme de ellos? Comencé en el Torremar en 1994, siendo el Director General, Gabriel Rovayo. Luego vino Jorge Coronel, a tomar el timón de esta embarcación.

Gabriel fue una persona muy ejecutiva. Siempre pensando en mejorar la infraestructura del Colegio, y en elevar el nivel académico. Muchas obras se hicieron bajo su dirección. En Jorge encontré una persona con magnífica disposición para sacar adelante al Colegio. Siempre preocupado por la formación de la familia Torremar.

Dos magníficas personas, en las que siempre me topé con una mano amiga, que estrechó la mía con fuerza y cariño.

Gabriel, mirando al futuro y haciendo realidad los sueños de seguir edificando nuestro Plantel. Jorge, en cuya gestión el Colegio ha alcanzado calificaciones muy altas en todos los aspectos en los que se lo ha evaluado. Muchos triunfos deportivos. Competencias académicas internacionales: Iberoamericanos, Olimpiadas, Mundiales, Modelo de la ONU, y tantas más.

Siempre con una sonrisa. Tanto Gabriel como Jorge. Cuánto hemos disfrutado con las ocurrencias de Jorge. Inventa cada broma, haciéndonos reír hasta el cansancio. Con Gabriel recordamos las Convivencias con los profesores, donde salían a flote sus cualidades artísticas y deportivas.

Vivir en este ambiente, ha sido una bendición. Gabriel, muchas gracias por tu consideración y por tu apoyo. Jorge, muchas gracias por tus palabras de aliento, que me motivaron a innovar y crear iniciativas en el campo de la Orientación Familiar, dirigidas para nuestros padres, alumnos y compañeros de trabajo.

Cuando me toque dejar el Colegio Torremar, siempre guardaré en el fondo de mi espíritu sus nombres, que han hecho tanto bien a las familias, a los alumnos y a la comunidad educativa.

Mis directores: ¡grandes personas…, grandes hombres!.

Saludos,

Departamento de Familia