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Hay principios escritos en la conciencia y en las tablas de la Ley. “No matarás”, es uno de ellos. Es un principio que no se puede negociar. Sobre todo, cuando de lo que se está tratando es de la posibilidad de que un ser humano no nacido, sea eliminado del vientre de su madre.

Un ser humano comienza su vida desde la concepción o fecundación, y su vida no deja de tener valor, al día siguiente de concebido porque es muy chiquito, o a las 4 semanas, o a las 12 semanas después de la concepción.

Por lo tanto, no se puede negociar con la gente que está detrás de que se eliminen estos seres humanos diciendo: “con tal de que no lo hagan a las 20 semanas, o hasta el nacimiento”. Eso significaría que un ser humano vale menos, mientras menos semanas tenga de vida; y eso es lo que también está pasando en algunos países de Europa, pero en sentido contrario: esta vez con los ancianos. A mayor edad “ya molestan”, “se enferman”, “complican la vida”.

Y buscan el más mínimo defecto, para realizarles la eutanasia. Muchas personas ancianas, temen ir a los hospitales de algunos países europeos, porque tienen miedo de que allí se los elimine, con una inyección letal.

Sin embargo, hay otros países del mundo, donde hay gobernantes que no negocian con el derecho a la vida de un ser humano. Si hay que vetar una ley, que atente contra la vida de un ser humano desde la concepción, estos gobernantes la vetan, totalmente.

Jesús dijo: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Y también dijo: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”.

Los unos irán al castigo eterno, y los justos, a la Vida eterna.

Saludos,

Departamento de Familia