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Nuestros familiares, amigos, conocidos. Todas aquellas personas que murieron en gracia de Dios, y están gozando ya de la visión beatífica de la Santísima Trinidad, están mirándonos constantemente desde el Cielo.

Y rezan todos los días y a cada instante por nosotros. Son nuestros intercesores, aunque no les pidamos favor alguno. Pero también están esas almas que salieron del Purgatorio, por quienes ofrecimos Misas e Indulgencias, aunque no las conociéramos. Son muy gratas con nosotros, porque las tuvimos presentes, en nuestras devociones, para que pudieran estar pronto en la presencia del Señor.

Sin pedirles, nos ayudan. Mucho más si les solicitamos que sean nuestras intercesoras. Para que todas esas necesidades que tenemos, se cumplan,… sean una realidad.

Pongámonos como propósito, ahora que finalizamos noviembre, mes dedicado a los fieles difuntos, seguir rezando a estas personas santas. Tenemos tanto que pedirles, y tanto que agradecerles, por no olvidarse de nosotros. Somos la Iglesia militante, que se nutre de la Comunión de los Santos.

Saludos,

Departamento de Familia