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La sentimos todos los días. Su imagen es una de las que más nos encontramos en nuestro Colegio. En el Oratorio, aulas, oficinas, preceptorías, salas de espera, auditorio, biblioteca,… y en los ambientes por donde nos toca transitar diariamente.

Su protección la sentimos desde el día en que comenzó esta aventura de formar, enseñar, y convertir en individuos útiles para la sociedad, a cientos de alumnos que han pasado por este plantel.

Bajo su mirada llena de ternura, nos postramos y encontramos una Madre que nos espera, y que está siempre atenta a cualquier petición que le hagamos, o a cualquier alegría que le queramos compartir.

“Dulce madre, no te alejes; tu vista de mí no apartes, ven conmigo a todas partes, y solo nunca me dejes”. Esta oración -corta y sencilla- la podríamos rezar todos los días, y enseñársela a nuestros hijos, para que sepan que la Virgen es nuestro apoyo en todas las dificultades que tengamos que enfrentar.

Saludos,                                                                                  

Departamento de Familia