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Lunes de Familia

¿Qué hacen ahí mirando al cielo?

La Ascensión de Jesús al cielo puede parecer, a primera vista, una despedida. Los discípulos ven cómo Jesús se eleva y desaparece de su vista… y podría parecer que los deja solos. Pero en realidad, ocurre todo lo contrario: Jesús no se va, sino que cambia su manera de estar con nosotros.

Su Ascensión nos enseña tres verdades muy concretas: que no estamos solos, porque Él está cerca; que nuestra vida tiene un destino grande, pues Él sube al cielo a abrirnos el camino; y que no es el final, sino es el comienzo de una tarea.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 10-11), se narra este momento así: “Después de que Jesús asciende, los discípulos se quedan mirando al cielo, como sorprendidos, sin saber qué hacer. Entonces se les aparecen dos hombres con vestiduras blancas y les dicen: “Galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido llevado al cielo, volverá…”

A veces, nosotros también nos quedamos “mirando al cielo” cuando esperamos que todo cambie sin hacer nada, cuando nos quedamos en la queja o la nostalgia, o cuando no damos el paso que sabemos que debemos dar.

Pero ésta no es una invitación a dejar de mirar a Dios, sino a buscarlo en la vida concreta: en la familia, en el trabajo, en los pequeños actos de amor. Jesús ya nos ha dado una misión: anunciar, servir, amar y ahora es momento de actuar.

No nos quedemos solo con buenos deseos… hagamos que el amor se note en casa: Si queremos paz, demos el primer paso; si queremos respeto, tratemos mejor; y si queremos unión, sirvamos más.

A Dios no solo se le encuentra mirando al cielo…se le encuentra viviendo el amor en la tierra.

Departamento de Familia