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Esto dije el miércoles 8 de diciembre, en tan lindo evento, preparado con enorme cariño, por todos ustedes: “Con qué emoción iniciamos este gran proyecto, hace 27 años. Ustedes son los protagonistas. Juntos hemos ido escribiendo la historia del Torremar, y quedan aún, muchas páginas en blanco, que se irán llenando con el aporte de otros que vendrán. Los muros del Colegio están cargados de risas y lágrimas; de voces de niños que hoy, hechos ya unos hombres, y hombres de bien, se han tomado un tiempo para acompañarme en este día. Cuánto les agradezco. 

La vida me ha bendecido; me ha dado la oportunidad de amar, y ser amado. He podido disfrutar de la inocencia y ocurrencias de los niños; he podido contagiarme del ímpetu y valor de los adolescentes. He aprendido de la lucha de muchos padres por sacar adelante a su familia; de la perseverancia y generosidad de los maestros, del servicio humilde y desinteresado de muchas manos, que hicieron de estas paredes un hermoso, limpio y acogedor hogar. 

Cuando la vida pasa, y lo hace tan de prisa como ahora, sentimos el llamado a parar y observar lo que hay a nuestro alrededor. Nos invita a valorar lo que tenemos; a disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos, nuestros amigos y compañeros. Nos damos cuenta de que cada actividad que realizamos, causa un impacto en los demás.  Nos enseña que recogemos lo que sembramos, y que duelen las cosas que no se hicieron bien, o quedaron sin hacer.

Nos encontramos con un tiempo, que no nos pertenece, pero que sí podemos aprovecharlo al máximo. Nos damos cuenta de que luchar, vale la pena. Y que la vida nos pide a gritos que amemos hoy con todas nuestras fuerzas; que compartamos y visitemos hoy; que sirvamos y consolemos hoy, porque cada hoy, es una nueva oportunidad.   

Yo agradezco por todo lo vivido a su lado; por mi familia, que es mi fuerza y motivación; por cada instante que Dios me regaló, pero también amo mi hoy.  Este hoy, que me llena de emoción y de esperanza.

Gracias por darme la oportunidad, de reconocer ante ustedes, cuánto les debo. Ocho de diciembre; una linda fecha, y seguro que no es casualidad. Madre Mía, Madre de mi alma, enséñanos a decir Sí a la voluntad perfecta de Dios. Te pido que nos protejas y guíes, como lo has hecho durante tantos años. Gracias Familia Torremar; mi familia…, para siempre”. (Mario).

Saludos,

Departamento de Familia