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Cuánto se aprende de los mayores. Pepe y Marta se casaron hace 60 años. Él tiene 85 años, y ella 83. Cuando decidieron unir sus vidas, dijeron que su matrimonio no tenía fecha de caducidad. Y vaya que no la tiene. 

Han vivido a lo largo de estos años alegrías y también desavenencias, producto estas últimas, de las diferencias que tenemos todos los seres humanos: distinto carácter, otros gustos, diversas opiniones. Dicen ellos que son un solo corazón: mitad el de Marta, mitad el de Pepe. 

Pepe recuerda momentos en los que las discrepancias entre los dos parecían un abismo, por el que no se podía pasar. Pero se logró colocar un puente que consiguió que esos desacuerdos terminaran en reconciliaciones, seguidas de un crecimiento y una madurez que fortaleció ese amor que se tienen, con tantos años de unión conyugal. 

De ellos, sus hijos manifiestan que han aprendido el respeto, la prudencia, la generosidad, la solidaridad, el cariño, la lealtad, la paciencia, y muchos valores más. “Qué mejor enciclopedia que ésta, cuyas páginas nos enseñan tanto”, dicen sus familiares, mientras disfrutan de la fiesta por el aniversario matrimonial de esta pareja. 

A nosotros, que todavía andamos por los 10, 20 30,… años de casados, nos vendría muy bien conversar con ellos, para aprender acerca del amor y el perdón, tan importantes para seguir en esta nave en la que nos embarcamos hace mucho tiempo. 

Felicitaciones para Pepe y Marta, que compraron hace 60 años un producto,… sin fecha de caducidad.

Saludos,                                                                                  

Departamento de Familia