Artículos

Un corazón dispuesto

El tiempo de Adviento ya casi termina. ¿Cómo está nuestro corazón? ¿Hemos logrado la serenidad y tranquilidad a las que estos días nos invitan?  Seguramente ya quedan pocas celebraciones en agenda y no faltan muchos regalos por comprar; la cena está casi resuelta y la ropa lista para ese día. Pero Dios viene pronto y espera encontrar un corazón dispuesto.

¿Hemos encontrado en este tiempo algún obstáculo para vivir esta espera como Dios quiere? Quizá el exceso de actividades, la prisa y el estrés; el resentimiento o discusiones familiares; una oración tibia que enfría el corazón. O quizá estamos en el grupo de quienes han tomado en serio este tiempo de conversión, de volver empezar.

Si aún no estamos listos, nos quedan unos días para allanar el camino: limando asperezas, pidiendo perdón, haciendo silencio. Vivamos gestos concretos de amor, regalemos tiempo a Dios cada día, elijamos la calma y practiquemos la paciencia. Ese corazón que Dios espera encontrar se va formando en cada instante de nuestra vida.

Que esta Navidad no nos encuentre solo cansados, ocupados o llenos de cosas, sino con el corazón despierto y dispuesto. Dios no viene a pedir perfección, viene a encontrarse con nosotros tal como somos.

Departamento de Familia