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Estamos cerca de terminar el año lectivo. Hemos podido vencer la batalla de la distancia, de la incertidumbre, de las dificultades que presentaba una enseñanza con una nueva modalidad.

Eso ha implicado que nuestros hijos hayan adquirido responsabilidad con respecto a nuevos encargos, nuevas rutinas, nuevos retos como el de cumplir con las normas de seguridad, que tanto nos han pedido nuestras autoridades.

Han aprendido a no quejarse; han descubierto que tienen nuevas habilidades, entusiasmándose por la lectura, la investigación, la creatividad. El dolor, al sentirlo tan de cerca, ha conseguido que acudan más a Dios.

Muchas familias se han puesto a prueba ejercitando la tolerancia, la aceptación al otro, el perdón, la generosidad y la solidaridad con los más vulnerables.

Todavía hay mucho que recorrer, pero la experiencia adquirida en estos meses de pandemia, nos ayudará a tener un ánimo optimista, una confianza inquebrantable, y un deseo sincero de buscar el bien de los demás.

Saludos,

Departamento de Familia