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El Opus Dei fue fundado en Madrid el 2 de octubre de 1928, por San Josemaría Escrivá de Balaguer, un sacerdote aragonés de 26 años. Convencido de que había recibido una llamada de Dios, comenzó a propagar en diversos ambientes de la capital de España, un mensaje de santidad y apostolado, en el marco de la vida ordinaria del cristiano: primero, sólo entre varones; desde 1930, también entre mujeres.

Aquel ideal de plenitud cristiana en medio del mundo fue poco a poco arraigando en un buen número de personas. Entre los primeros se encuentran el ingeniero de ferrocarriles Isidoro Zorzano (1902-1943), antiguo compañero de estudios del Fundador, y la joven cordobesa María Ignacia García Escobar (1896-1933). Después, otros estudiantes y profesionales jóvenes experimentaron que Dios les llamaba a buscar la santidad en el Opus Dei.

En esta fase inicial, San Josemaría les ayudó a poner en práctica esa peculiar vocación, por medio de la dirección espiritual personal y de reuniones con pocas personas. Con esos medios, realizó una amplia tarea de evangelización y sensibilización con hombres y mujeres de diversas edades y profesiones, aunque en su mayoría se trataba de estudiantes. También seguía a un grupo de sacerdotes, a los que intentó contagiar con sus ideales.

De las anotaciones de su vida espiritual y de la experiencia pastoral que desarrolló en esos primeros años, nació el libro de aforismos espirituales Camino, que fue publicado en 1939, y que ha sido traducido sucesivamente a más de medio centenar de idiomas, con una difusión de unos cinco millones de ejemplares.

Por primera vez, en 1944, recibieron la ordenación sacerdotal tres miembros del Opus Dei: Álvaro del Portillo (1914-1994), José María Hernández Garnica (1913-1972), y José Luis Múzquiz (1912-1983). Los tres habían trabajado hasta ese momento como ingenieros. Actualmente, los sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei son unos 2000. Provienen siempre de los fieles laicos, y acceden al presbiterado después de haber ejercido una profesión secular. Se dedican, de modo preferente, a la labor formativa y apostólica que el Opus Dei desarrolla en todo el mundo, al mismo tiempo que desempeñan una labor pastoral y de evangelización en obras educativas y de promoción social, y en ocasiones prestan también su ayuda en parroquias y en otras tareas diocesanas.

Terminada la segunda guerra mundial, el Opus Dei se extendió por Europa y América, y desde finales de los años cincuenta, también por Asia, África y Oceanía. En múltiples países, sus miembros han promovido iniciativas educativas y asistenciales con un positivo impacto social, como el Centre Hospitalier Monkole, en Congo, o la University of Asia and the Pacific, en Filipinas.

Inseparablemente unida al Opus Dei se encuentra la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, por la que los clérigos diocesanos pueden beneficiarse de una ayuda espiritual específica, tendente a facilitarles la búsqueda de la santidad en el ejercicio del ministerio sacerdotal.

Tras el fallecimiento de San Josemaría Escrivá en 1975, al frente del Opus Dei se han sucedido Álvaro del Portillo (1914-1994), Javier Echevarría (1932-2016), y el actual Prelado, Fernando Ocáriz (1944).

Desde 1982, el Opus Dei es una Prelatura personal; una figura creada en la Iglesia Católica para el desempeño de peculiares tareas pastorales, a raíz de la renovación de las estructuras eclesiales propiciada por el Concilio Vaticano II (1962-1965). El Fundador, antes de su muerte, la había indicado como la mejor solución jurídica para el Opus Dei.

En la actualidad, esta Prelatura cuenta con unos 90.000 fieles, que pertenecen a todos los estratos de la sociedad, principalmente a la clase media y media baja. En su mayor parte se trata de personas casadas. La sede central se encuentra en Roma (Viale Bruno Buozzi 75). Allí está también la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, donde reposan los restos del Fundador, que en octubre de 2002, fue canonizado por Juan Pablo II.  (Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer).

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Departamento de Familia