Varón y mujer

Cuando la célula sexual masculina se une a la célula sexual femenina, y se forma un nuevo ser humano, nos encontramos ante alguien que en su dotación genética no es una vida humana en potencia, sino un ser con todas las potencias.

El color de sus ojos, de sus cabellos, de su piel; el sexo; su temperamento; si en el futuro desarrollará alguna enfermedad genética o no. Todo está determinado. Luego de la concepción, comenzarán a formarse los órganos del futuro hombre y de la mujer. Se irá nutriendo, y crecerá hasta su nacimiento.

Y tendremos un varón o una mujer. Físicamente, varón y mujer. Sicológicamente, varón y mujer. Socialmente, varón y mujer. Con una “cédula de identidad” propia que la determina su cariotipo, con dos cromosomas sexuales: xx, que identifican al sexo femenino; xy, que identifican al sexo masculino.

Nos corresponde a nosotros, los padres, acompañar a nuestras hijas e hijos, cimentando en ellos los criterios necesarios para que sepan desenvolverse en la sociedad. Los padres son los modelos. Los valores masculinos y femeninos se reafirman en casa.

La fortaleza del padre cuando protege y respeta a su mujer y a sus hijos. La delicadeza de la madre para servir con abnegación y entrega. Cada sexo tiene su riqueza, y en su manera propia de amar, sentir y pensar, aporta  y enriquece la vida familiar.

Saludos,                                                                                  

Departamento de Familia