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Volverá el tiempo en que conversaremos y reiremos en reuniones en nuestras casas.

Volverá el tiempo en que podremos salir y pasear sin miedo al contagio.

Volverá el tiempo en que nuestros hijos acudirán a las aulas y a los recreos a estudiar y jugar.

Volverá el tiempo en que nuestras manos se estrechen, y los abrazos nos acerquen más y más.

Volverá el tiempo en que no dejaremos solos a nuestros seres queridos, que ya ancianos, son vulnerables.

Volverá el tiempo en que los cines y otros lugares de esparcimiento se llenen y diviertan a todos.

Volverá el tiempo en que el distanciamiento social se acortará, y podremos con nuestra familia salir a comer a sitios, sin restricciones.

Volverá el tiempo en que comulgaremos sin temor, recibiendo al Señor como lo hacíamos antes.

Volverá el tiempo en que los trabajos serán ocupados por personas que ahora sufren por la falta de empleo.

Volverá el tiempo en que las mascarillas y guantes serán usados sólo por quienes acudan a un quirófano.

Volverá el tiempo en que la pandemia nos deje, y nosotros podamos dar un beso, o juntar nuestra frente con la frente de alguien que necesita ser consolado.

Volverá el tiempo en que el Señor nos hará pasar esta prueba, que ha costado tantas vidas, pero que nos ha enseñado a ser solidarios, generosos y compasivos.

Saludos,

Departamento de Familia